El envejecimiento poblacional es una realidad que enfrenta la mayoría de los países, especialmente en regiones europeas. Con el aumento de la esperanza de vida y la disminución de la natalidad, los sistemas de seguridad social y las familias están sometidos a una presión cada vez mayor para garantizar una vejez digna a los jubilados.
Sin embargo, la falta de recursos económicos se ha convertido en uno de los problemas más graves para las personas mayores en su intento de cubrir los gastos básicos durante la jubilación. Este artículo explora las causas y las posibles soluciones a esta problemática.
El contexto de la falta de recursos en la vejez
La jubilación debería ser una etapa de descanso y disfrute tras décadas de trabajo. No obstante, la realidad es diferente: Un gran porcentaje de los jubilados se enfrenta a una situación económica precaria. La insuficiencia de los ingresos, combinada con el aumento de los costos de vida, especialmente en áreas como la salud, dependencia, necesidad de terceras personas, sociabilidad u ocio, convierte la vejez en una etapa de incertidumbre y angustia.
Uno de los principales factores que contribuyen a esta situación es la inadecuación de las pensiones. En muchos países, las pensiones no se ajustan adecuadamente a la inflación o a las necesidades crecientes de los jubilados. Además, el trabajo sin cotizar o con periodos sin cotizar, o a tiempo parcial, que afecta a una parte de la población trabajadora, impide que muchas personas puedan cotizar lo suficiente para recibir una pensión adecuada.
Factores que agravan la situación
- Desajustes en los sistemas de Seguridad Social: En muchos países, los sistemas de pensiones se diseñaron en contextos donde había una alta proporción de trabajadores activos por cada jubilado. Sin embargo, la combinación de un aumento en la longevidad y una reducción en la natalidad ha llevado a una situación en la que hay menos personas aportando al sistema en comparación con las que se benefician de él. Esto crea un déficit crónico en los fondos de pensiones.
- Empleos sin cotizar y precariedad laboral: Una parte de la fuerza laboral trabaja en la economía informal, sin contribuciones regulares a los sistemas de pensiones. Como resultado, al llegar a la vejez, muchos se encuentran sin derecho a una pensión o, en el mejor de los casos, con pensiones mínimas que no cubren ni siquiera los gastos básicos.
- Gastos de salud en la vejez: A medida que las personas envejecen, los gastos médicos y de dependencia de terceros aumentan considerablemente. Muchas personas mayores requieren medicamentos, tratamientos crónicos y, en algunos casos, cuidados a largo plazo. Los sistemas públicos de salud a menudo no cubren todas las necesidades, y los seguros privados suelen ser inaccesibles para la mayoría debido a su costo elevado.
- Falta de educación financiera y planeación para la jubilación: En muchos casos, la falta de previsión durante la etapa laboral también influye. Sin una cultura de ahorro a largo plazo y con un acceso limitado a productos financieros como fondos de pensiones privados o inversiones, los trabajadores no logran acumular suficiente capital para una jubilación digna.
Impactos sociales y personales
La insuficiencia de recursos en la vejez no sólo afecta la calidad de vida individual, sino que tiene consecuencias sociales más amplias. Las personas mayores con recursos limitados a menudo dependen de sus familiares, lo que genera una carga económica adicional para las generaciones más jóvenes. Este escenario puede llevar a tensiones intergeneracionales y a un aumento en los niveles de pobreza generalizada.
En el plano personal, la falta de recursos puede llevar a la marginación social, a problemas de salud mental como la depresión y a la reducción de la autonomía y dignidad de las personas mayores. La incertidumbre económica hace que la vejez, en lugar de ser una etapa de descanso, se convierta en una lucha constante por la supervivencia.
Posibles soluciones
En un país como España, muchos de nuestros mayores cuentan con la solución a ello, aunque no lo saben: Disponer del valor económico de su vivienda habitual -monetizarla-, sin dejar le vivir en ésta o dejándola, según interese a los propietarios.
Nuestro país es un país de propietarios y en el tramo de más de 60 años de edad, el 80 % son propietarios de sus viviendas habituales. Siendo ello así, disponen de un enorme valor económico del que no disponen y por contra padecen carencias.
Por tanto la clave es encontrar soluciones que convienen las siguientes cuestiones:
- Seguir viviendo de por vida en la vivienda el matrimonio.
- Optar a recursos nuevos utilizando como herramienta dicha vivienda.
- Que la cifra que se obtenga entre las jubilaciones y la renta o capital que se obtenga, permita vivir con dignidad y sin estrecheces hasta el fallecimiento, no dependiendo de los hijos.
Existen 4 soluciones legales que pueden resolver dicha problemática, pero todas ellas son distintitas y hay que utilizar la que más se ajusta a nuestro caso concreto:
- Nuda Propiedad
La nuda propiedad se refiere a la venta de la propiedad de un bien inmueble, pero manteniendo el usufructo vitalicio. Es decir, el propietario vende la casa, pero sigue viviendo en ella o la puede alquilar si quiere y cobrar los alquileres.
- Cómo funciona: El vendedor cede la propiedad de la vivienda (la nuda propiedad) a un comprador, pero retiene el derecho a vivir en ella sin pagar nada o alquilarla durante toda su vida, es decir, el usufructo. A la muerte de los antiguos propietarios, el comprador podrá disponer de la posesión de la vivienda.
- Ventaja principal: El vendedor recibe una suma de dinero al vender la nuda propiedad, pero no pierde su derecho a vivir en la casa.
- Inconveniente: Por la venta no se recibe el valor de mercado, porque no se vende la posesión hasta la muerte del vendedor, descontándose del valor de mercado el valor económico del usufructo, que depende de la edad y de la esperanza de vida de la persona que vende.
- Hipoteca Inversa
La hipoteca inversa es un préstamo que se ofrece a personas mayores utilizando su vivienda como garantía, pero sin perder la propiedad ni la posesión.
- Cómo funciona: Una entidad financiera o un particular presta dinero al propietario utilizando su vivienda como garantía. Este préstamo se paga en forma de una renta mensual, un capital único o una combinación de ambas, y no se requiere devolverlo hasta que el propietario fallezca o venda la casa.
- Ventaja principal: El propietario sigue viviendo en su casa y recibe ingresos adicionales, sin tener que venderla y pudiendo venderla si así lo decide.
- Riesgos: Al fallecimiento de los titulares, los herederos serán los deudores del dinero recibido por los padres, y si no pueden pagarlo, deberán vender la vivienda para saldar la deuda.
- Alquiler Inverso
El alquiler inverso es un modelo en el cual el propietario de la vivienda la vende, con derecho a seguir viviendo en ella como inquilino si así lo desea de por vida.
- Cómo funciona: En este caso, se le realiza una oferta de precio al propietario que quiere obtener una renta mensual. Sobre ese precio, el comprador resta la cantidad que costaría el alquiler de la vivienda según el bien y la expectativa de vida de los propietarios que quieren obtener una renta. Si el vendedor vive menos de lo que se estimó, el alquiler no consumido se devuelve a los herederos (aunque si decide dejar de vivir en el inmueble también tiene esa opción). Si vive más de lo previsto no pagará nada extra, por lo que cuando se hace el cálculo de la oferta, también se contempla en el precio el riesgo de longevidad.
- Ventaja principal: Permite al antiguo propietario obtener ingresos sin perder la posesión de por vida de la vivienda y sin endeudarse.
- Riesgos: Los montos de las rentas suelen ser menores que en otros modelos.
- Renta Vitalicia Inmobiliaria
La renta vitalicia es una opción en la que el propietario de una vivienda la vende a cambio de una renta mensual de por vida y, en la mayoría de los casos. conserva el derecho de usufructo vitalicio.
- Cómo funciona: El propietario vende su vivienda a un comprador que le paga una renta mensual hasta su fallecimiento. A veces, también se puede recibir un pago inicial. En la mayor parte de casos, el vendedor sigue viviendo en la casa de por vida, mientras que el comprador tiene la propiedad pero solo toma posesión al fallecimiento.
- Ventaja principal: Asegura una renta vitalicia y, en la mayoría de los casos, permite seguir habitando la vivienda.
- Riesgos: Generalmente, si el que fue el propietario fallece a los pocos años de constituirse la renta vitalicia Inmobiliaria, ,se habrá vendido la propiedad por un precio muy barato, dado que habrá cobrado un importe (las rentas cobradas) que será inferior al valor de mercado del bien .
Los nuevos problemas económicos ligados a la longevidad actual y futura, tienen diversas soluciones utilizando como herramienta el ahorro familiar depositado en la vivienda habitual.
Cada caso concreto debe estudiarse, dado que no hay soluciones universales. Hay que estudiar qué modelo es el ideal a cada situación personal.
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